Uvas Piwi a las puertas: un investigador castellano impulsa las variedades resistentes en el cauteloso sector vinícola español

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Piwi Grapes at the Gate
Vides híbridas Piwi en Castilla y León
Título del artículo
Enrique Barajas: "Con las uvas piwi das menos manos de sistémicos, por lo que tienes un vino más sano y ahorras"
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Fecha de publicación
Editor
El Progreso
Autora
Ana Rodil

Resumen

Enrique Barajas ha estado realizando ensayos discretamente con variedades de uva híbridas Piwi desde 2018 en Itacyl —el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León— donde trabaja como ingeniero agrónomo y enólogo. La entrevista apareció en El Progreso, un periódico gallego, lo que podría parecer extraño para un investigador castellano hasta que se sabe que estaba a punto de dar una charla en Sober, en la Ribeira Sacra. Su argumento central no es complicado: estas variedades híbridas pueden reducir los tratamientos con fungicidas sistémicos a la mitad o más en comparación con la Vitis vinifera convencional, lo que significa menores costes y menos residuos químicos en el vino. Las variedades con las que ha estado trabajando incluyen cruces Piwi vinculados a Cabernet, Merlot y Sauvignon Blanc —Cabernet Eidos, Merlot Khorus, Sauvignon Rytos, Soreli— con algunos trabajos en etapas iniciales sobre Godello y Garnacha. También se toma su tiempo para aclarar la confusión sobre los transgénicos que suele perseguir a estas conversaciones: las variedades Piwi provienen de cruces controlados, no de modificaciones genéticas. Es justo, aunque esa aclaración claramente todavía necesita repetirse. El muro más grande es el regulatorio. Cada denominación de origen decide por sí misma si admite variedades Piwi, y la mayoría no ha tenido ninguna prisa. Champagne permitió la variedad blanca Voltis hace unos años, como un experimento cauteloso. En Castilla y León, un puñado de bodegas ha comenzado a plantar parcelas de ensayo. Barajas califica la respuesta de "modesta". Eso es diplomático.

Nuestro comentario

La entrevista cumple con su objetivo: expone el caso de las variedades Piwi de forma clara y accesible. Pero vale la pena ser honestos: esto se parece más a una plataforma que a una pieza de periodismo. Barajas expone su posición sin mucha resistencia. Ningún regulador interviene, ningún viticultor escéptico, nadie de una denominación que pueda explicar por qué no tienen prisa por cambiar las reglas. La aclaración sobre los transgénicos es realmente útil —ese malentendido en particular probablemente le ha costado a todo el movimiento años de resistencia innecesaria. Pero el artículo nunca profundiza realmente en la pregunta más interesante: si el caso agronómico es tan sólido, ¿por qué la adopción institucional sigue siendo tan lenta? Esa tensión permanece sin examinar.

Sobre la autora

Ana Rodil está en El Progreso desde 2003 y cubre la zona de la Ribeira Sacra desde 2005. Su formación es en Publicidad y Relaciones Públicas en lugar de viticultura o agronomía, lo que puede explicar por qué las preguntas aquí se mantienen en el lado cómodo. La pieza es clara y fácil de leer, pero ella no lo presiona: no hay ningún momento en el que sientas que Barajas tenga que esforzarse para dar sus respuestas.

Sobre el editor

El Progreso es un diario regional de propiedad familiar que funciona desde 1908 y es el principal periódico de la provincia de Lugo. Esta entrevista encaja bien con su estilo: útil, legible y con mentalidad comunitaria. No es el tipo de medio que busca ángulos de investigación dura sobre política agraria. Lo que obtienes es una sólida introducción al tema; simplemente no esperes que complique el panorama.