Resumen
Las variedades de uva Piwi – cruces naturalmente resistentes a enfermedades fúngicas – representan un paso importante hacia una viticultura sostenible. Reducen el uso de fungicidas y ayudan a los viticultores a adaptarse al cambio climático. Aunque la Unión Europea permite el uso de variedades resistentes dentro de las denominaciones de origen, Italia sigue siendo cautelosa. Las variedades Piwi solo están autorizadas para vinos de mesa e IGT, no para DOC y DOCG. Por ello, representan apenas el 0,5 % de la superficie vitícola. En países como Francia, Alemania y Suiza, la proporción es considerablemente mayor. Investigadores y viveros como Vivai Cooperativi Rauscedo trabajan en nuevas variantes resistentes, entre ellas Glera (base del Prosecco) y Pinot Grigio. Se espera que su inclusión en los reglamentos de producción acelere el avance de la viticultura sostenible en Italia.
Nuestro comentario
El artículo muestra con claridad la paradoja del sector vitivinícola italiano: innovador en investigación, pero conservador en regulación. El enfoque en variedades internacionales explica en parte la cautela, dada la fuerte identidad regional de Italia. Sin embargo, la resistencia a Piwi parece sobre todo cultural e institucional. Sin su inclusión en las normas DOC/DOCG, la expansión seguirá siendo limitada. La próxima introducción de variantes de Glera podría marcar un punto de inflexión.
Sobre la autora
Giorgio dell'Orefice es periodista en Il Sole 24 Ore, especializado en agroalimentación y vino. Escribe con un enfoque analítico y orientado a las políticas públicas, prestando atención a los datos de mercado. Su aproximación es informativa y basada en la economía, aunque menos centrada en los aspectos sensoriales o culturales del vino.
Sobre el editor
Il Sole 24 Ore es el principal diario financiero de Italia, centrado en economía, política y empresa. Su cobertura es generalmente objetiva y basada en datos, con énfasis en el impacto en el mercado y la regulación más que en matices sociales o ecológicos.